TELETRABAJO : UNA REALIDAD EFECTIVA

El teletrabajo para la mayoría llegó de manera súbita a nuestras vidas, todo gracias al infame Covid-19 que nos aisló del mundo exterior con la recompensa innegable de que estamos cuidando la salud de los demás y la nuestra.

      Por: José Cardozo 

Líder de Proyectos – Responsable de la Unidad Empresarial Transformación Digital  – Todosistemas STI

Esta enfermedad ha dado una nueva perspectiva a la humanidad del verdadero trabajo en equipo nunca antes visto a nivel global. Los países se organizan, comparten información, sincronizan sus acciones. Al principio fue un poco difícil, es verdad, pero luego se fueron ajustando los países, y después le tocó a las empresas, y si vamos hasta el último eslabón, nos tocó organizarnos a nosotros como individuos. Y es que de esto un poco trata la vida, de trabajar en equipo y de organizarse, y haciendo teletrabajo también se puede hacer, de hecho es parte de este proceso que nos ha tocado, ahora más que nunca es necesario, y todo esto bajo un entorno altamente gestionable y controlable por los líderes de las empresas.

Es importante que se tenga presente qué es el teletrabajo, de qué se trata, antes de entrar en materia. El teletrabajo es un modelo o paradigma que simplemente reconoce que la tecnología permite a los empleados de todos los niveles trabajar en cualquier lugar y en cualquier momento.

Antes de esta pandemia, el trabajo a distancia estaba ya en aumento, era una tendencia, podríamos decir que un fenómeno global, y para llegar a entender la magnitud de esto, tenemos que recurrir a los números. Era el 2005, cuando se publicó que para el 2008, 41 millones de empleados alrededor del mundo estarían al menos un día a la semana haciendo teletrabajo y 100 millones trabajarían desde casa al menos 1 día al mes.

Del año 2012 al 2016, el número de personas que trabajan de forma remota aumentó en un 4%. Solo en los Estados Unidos, el 43% de los trabajadores dedicaron parte de su tiempo a trabajar de forma remota. Ya en 2016, había una gran proporción de trabajo que se realizaba fuera de la oficina corporativa tradicional en Finlandia, Japón, Países Bajos y Suecia, y EE. UU. Para 2018, se tenía un trabajo remoto más extendido en el mundo, en el que había empresas que solicitaban a sus empleados hacer teletrabajo por temas como costos de real state (arriendos), o por espacios en oficina. Más bien se hablaba de cómo hacer un plan efectivo para el trabajo remoto.

Sin duda, dado este antecedente, el trabajo remoto es un ejemplo de ahorro de costos que los responsables de finanzas de las empresas están valorando para evitar más recortes e intentar minimizar los impactos de la crisis. En el 2020, un 74% de compañías que han participado en una encuesta sobre el teletrabajo realizada el 30 de marzo del mismo año, han manifestado que tienen la intención de pasar al menos al 5% de su plantilla, que hasta ahora trabajaban en sus oficinas, a teletrabajar de manera permanente.

Figura 1: 74% de las compañías planea mantenerse en trabajo remoto post COVID-19. Gartner (April 2020)

                                                         

Según Gartner, el 41% de los empleados teletrabajarán más horas de las que lo hacían hasta ahora cuando acabe la pandemia. Alrededor del 50% de las empresas aseguran que al menos el 81% de sus empleados están trabajando a distancia durante estas semanas de emergencia sanitaria. 

La misma consultora, Gartner, en su artículo “Cómo cultivar programas efectivos de ‘trabajo remoto’”, nos habla de 4 desafíos y cómo solventarlos.

Figura 2. Los programas de trabajo remoto exitosos dependen de las respuestas a estas preguntas.

1) La falta de confianza mutua, entre empleador y empleado socava las buenas intenciones del trabajo remoto. 

Crear una cultura de confianza es una responsabilidad descendente desde el punto de vista de un organigrama empresarial. Pero si piensan que esto es difícil, o que cuesta trabajo, la mejor manera de hacerlo más fácil es estableciendo controles. Como dice el dicho “seguro mata confianza”. el 40% de los empleados remotos quieren más trabajo autodirigido. Por lo tanto, los coordinadores deben confiar en sus empleados y dejar de dirigir su trabajo continuamente, aquellos que lo hagan, solo darles pautas. 

Para ello, los encargados deben centrarse en el producto y los resultados del trabajo de los empleados en lugar de los procesos. 

Una buena práctica sería  capacitar a los empleados y gerentes para que sean efectivos en escenarios de trabajo remoto para buscar el cumplimiento de objetivos y hacerle seguimiento a estos. A estas alturas la capacitación nos ha tocado de manera intensiva.

2) Los estereotipos respecto al tipo de trabajo que se puede o no hacer de forma remota conducen a expectativas poco realistas y programas de bajo rendimiento. 

Para esto toca determinar qué trabajo se presta para un modelo remoto mediante el análisis de responsabilidades, tareas y los roles que pueden cumplir labores remotamente.

3) Los colaboradores que no están acostumbrados a las demandas del trabajo remoto pierden entusiasmo y sufren soledad.

El 41% de los encuestados no se sienten conectados con sus compañeros cuando trabajan a distancia y el 75% de los empleados se sienten aislados cuando trabajan a distancia. Esto se da en parte porque muchos líderes han asumido que la mayoría de las personas que trabajan a distancia son colaboradores individuales, pero las tendencias dicen que en contraposición a esto, los empleados que trabajan a distancia tienen casi el doble de probabilidades de recibir más seguido retroalimentación de sus superiores y además tienen 3,5 veces más probabilidades de trabajar en cinco o más equipos.

En este caso, se debe preparar a los empleados para las demandas de trabajo remoto estableciendo expectativas precisas y permitiendo interacciones de apoyo. Los encargados deben incentivar a los empleados a construir conexiones sociales y emocionales para  que todos se sientan conectados con sus colegas y las organizaciones, y para ayudar a los equipos a continuar trabajando juntos sin problemas.

4) La complejidad de contar con una infraestructura tecnológica receptiva para permitir un trabajo remoto efectivo.

Es necesario hacer un diagnóstico mediante pruebas a la infraestructura tecnológica para determinar su capacidad de soportar el trabajo remoto. También se pueden buscar soluciones de tecnología que se ajusten a las necesidades de la empresa.

Lograr que el teletrabajo sea efectivo en esta realidad y en cualquier otra, requiere una evaluación como la que plantean estas investigaciones, y en plena 4ta revolución industrial con la tecnología como protagonista, tenemos a nuestra disposición todas las opciones tecnológicas para soportar esta modalidad laboral.

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